Antes de empezar a conocerlos personalmente, hombres, me parece justo que empiecen a saber qué clase de chica soy.
Porque la verdad es que no sé si a los hombres les gustan las mujeres como yo. Tengos mis serias dudas. No sé qué les pasa a los hombres por la cabeza. Ayer en la noche, por ejemplo, no tenía ganas de cocinarme y salí a buscar algo rapidito para matar el hambre. Siempre hago lo mismo. Me da flojera ponerme a cocinar cuando estoy sola en casa.
Llego tarde del trabajo, con ganas de darme una ducha y ponerme a mirar la tele sin que nada más en el mundo me importe ni medio milímetro. Ni medio. Llego agotada. Y cocinar para mí es algo importante. Que me tranquiliza. Que merece tiempo. Que supone ganas. Es una de esas cosas que no puedo hacer sin ponerle corazón a la comida. Las últimas veces que le hice la comidita a un hombre fue porque, en realidad, me moría por el. Me moría por ......... con papas o con puré... jajajaja
Para que se entienda: como sólo con besarlo no llegaba a su interior, intentaba también "entrarle" a través de su estómago. Yo creo que ese es un buen indicador: uno no busca enamorar el intestino delgado de alguien a menos de que no sienta cosas realmente lindas.
Para que se entienda: como sólo con besarlo no llegaba a su interior, intentaba también "entrarle" a través de su estómago. Yo creo que ese es un buen indicador: uno no busca enamorar el intestino delgado de alguien a menos de que no sienta cosas realmente lindas.
Pero hay veces en las que no siento tantas cosas bellas por mí y sólo quiero aprobar la materia "subsistir" llenando el hueco de la panza. Anoche me pasó eso. Estaba medio jodida con las cosas de la chamba, medio cansada de no llegar nunca a tiempo para comprarle la comida a la china de por mi casa y medio aburrida de que todo se me rompa.
Empecé con el reloj, seguí con los marcos de los diplomas y ahora, muchachos, se sumó el marco genial de mi nombre (ese que traje de otro lado). Todo, roto.
Decía que estaba medio harta de la vida, que pegué el portazo y que terminé en Mc Donalds. Lindo lugar para llegar, pedirte una hamburguesa con queso sin condimento (¿por qué le agregarán esa salsa inmunda?) y salir corriendo. ¿Qué más iba a hacer? Soy como los chicos, me doy el gusto de ir a comer a Mc Donalds aunque sé que no califica para las calorías. No me importa nada por lo menos ayer. Me como el cuarto de libra con queso como si fuera una niña mimada que sale con su padre recién separado. Lo mismo, pero sola. Anoche me senté, empecé a comer las papas fritas y, casi sin querer, empecé a escuchar una conversación ajena. En la mesa de al lado, había una pareja peleando y no pude evitarlo. ¿Pido perdón? No, claro que no.
"Yo te llamé tres veces a tu celular y no me contestaste", empezó ella. "No sé, estaría apagado", decía él, como con miedo. "¿Pero tu crees que yo soy una imbécil? Te mandé cuatro mensajes de textos. Te dejé dos mensajes de voz. Llamé a tu jefe para que te pase la voz y tú, nada. La verdad es que no puedo creer cómo eres. Te quería avisar que me tenías que llevar en el auto donde mi mamá. A ti te importa un carajo lo que me pasa a mí. Siempre tan egoísta".
Decía que estaba medio harta de la vida, que pegué el portazo y que terminé en Mc Donalds. Lindo lugar para llegar, pedirte una hamburguesa con queso sin condimento (¿por qué le agregarán esa salsa inmunda?) y salir corriendo. ¿Qué más iba a hacer? Soy como los chicos, me doy el gusto de ir a comer a Mc Donalds aunque sé que no califica para las calorías. No me importa nada por lo menos ayer. Me como el cuarto de libra con queso como si fuera una niña mimada que sale con su padre recién separado. Lo mismo, pero sola. Anoche me senté, empecé a comer las papas fritas y, casi sin querer, empecé a escuchar una conversación ajena. En la mesa de al lado, había una pareja peleando y no pude evitarlo. ¿Pido perdón? No, claro que no.
"Yo te llamé tres veces a tu celular y no me contestaste", empezó ella. "No sé, estaría apagado", decía él, como con miedo. "¿Pero tu crees que yo soy una imbécil? Te mandé cuatro mensajes de textos. Te dejé dos mensajes de voz. Llamé a tu jefe para que te pase la voz y tú, nada. La verdad es que no puedo creer cómo eres. Te quería avisar que me tenías que llevar en el auto donde mi mamá. A ti te importa un carajo lo que me pasa a mí. Siempre tan egoísta".
Y seguía. La muchacha seguía humillando (en volumen 36 de mi televisor) a su novio. Al aire libre. En el medio de un Mc Donalds de Pershing. Diciéndole "inútil que sólo me haces sufrir" a los gritos. Lo subestimo feo y en presencia de cinco familias con ocho hijos en total y unas seis Cajitas Felices en el medio. Impresentable. Una loca de atar.
Volví a mi casa pensando en mí. Suelo hacerlo. Pensamiento egocentrista el mío, debo reconocerlo. Trataba de acordarme si alguna vez hice uno de esos escándalos. Y no. No recuerdo. Yo siempre, reina, un encanto. Bueno, no sé si tan encanto. Lo seguro es que siempre provoqué más comidas especiales que indigestiones. Igual, me pareció horripilante. ¿Cómo hay que ser entonces? ¿A los hombres les gustan los límites? ¿Son hijos del rigor? ¿Les gustan las locas? ¿Será verdad eso? No sé, no lo creo.
Volví a mi casa pensando en mí. Suelo hacerlo. Pensamiento egocentrista el mío, debo reconocerlo. Trataba de acordarme si alguna vez hice uno de esos escándalos. Y no. No recuerdo. Yo siempre, reina, un encanto. Bueno, no sé si tan encanto. Lo seguro es que siempre provoqué más comidas especiales que indigestiones. Igual, me pareció horripilante. ¿Cómo hay que ser entonces? ¿A los hombres les gustan los límites? ¿Son hijos del rigor? ¿Les gustan las locas? ¿Será verdad eso? No sé, no lo creo.
Por mi parte, hombres, para que les quede claro otra característica de la que escribe: seré siempre la misma clase de chica. La misma, aunque vengan los dardos. La misma que hace comidas. La misma que da regalos. La misma que se lo querrá comer con papas. O con puré. La misma que muere siempre en la suya.
¿Cómo hay que tratar a los hombres para tenerlos ahí?
¿Cómo hay que tratar a los hombres para tenerlos ahí?
Pobre chica, por lo que cuentas su pareja ya le ha hecho lo mismo varias veces hasta que perdio el control.
ResponderEliminarCreo que todo llega en su justo momento y aunque no llegue aún, seguro es porque los están preparando para nosotras, ya vez cuan especiales somos.
Amiga para mi siempre serás la brujita Mariangela :)